Con la asistencia de indígenas procedentes de los pueblos de Chichimeca-Jonaz y Hñahñus de Guanajuato; Tepehuas, Hñahñus y Nahuas de Hidalgo; Tének, Pames y Nahuas de San Luís Potosí, así como Popolucas y Totonacos de Veracruz,
se llevó a cabo el primer día de actividades del encuentro de Rituales de Vida y Muerte en el municipio de San Felipe Orizatlán, Hidalgo.
Al encuentro llegaron cientos de personas procedentes de distintos puntos del estado y de algunos entidades del país, quienes presenciaron la bienvenida que encabezó el Profesor Juan Renato Olivares Chávez, Secretario de Turismo y Cultura del gobierno del estado de Hidalgo, acompañado por el Director General del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, el Lic. José Vergara Vergara, así como el Alcalde de San Felipe Orizatlán, Manuel de Jesús Morales Palacios, y representantes de los pueblos participantes.
El encuentro dio indio a las diez treinta de la mañana con la procesión que partió de la plaza principal hacia el panteón municipal. El humo que despedían los incensarios, los collares de flor de cempasúchitl, se combinaron con el sonidos de la banda de viento y tríos huastecos, junto con los cantos de los grupos indígenas de los cuatro estados participantes. Aquí se representó el camino que las almas recorren para alcanzar la pureza y la perfección.
Al llegar al panteón municipal colocaron la tradicional ofrenda, fue así que cada una de las delegaciones fue explicando cómo celebran a sus muertos en sus comunidades. Posteriormente se realizó la Mesa de la Abundancia, donde los portadores de la tradición instalaron sus altares y ofrendas, y compartieron símbolos, representaciones, espacios y lenguaje en torno a sus difuntos.
La plaza principal de San Felipe Orizatlan se convirtió en un gran escenario para dar cabida a las diferentes delegaciones; la música de la banda de Viento seguía sonando y el humo de copal se extendía dando olor y color al encuentro, de esta manera el público recorrió cada uno de las ofrendas y al mismo tiempo disfrutaron de esa conjunción de tradiciones prehispánicas y coloniales, donde los pueblos originarios mostraron las expresiones más íntimas y simbólicas de los ritos de esta celebración, así el público asistente pudo conocer y admirar cuando las comunidades levantan su voz y la hacen música, cuando hablan a través de la palabra transfigurada en movimientos corporales, en figuras coreográficas, y en la realización de lo ritual y lo artístico. Representaciones de carácter sagrado que llenaron la plaza de vida y energía.

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